Las diócesis limítrofes de Tulcán (Ecuador) e Ipiales (Colombia) solicitaron, a través de un comunicado, a los gobiernos de ambos países fortalecer el diálogo y la cooperación para superar la crisis en la frontera norte. Esta situación se ha visto marcada por tensiones comerciales, inseguridad y pérdidas económicas derivadas del cierre del Puente Internacional de Rumichaca.
En un comunicado conjunto difundido, las diócesis expresaron su preocupación por las dificultades sociales, económicas, políticas y ambientales que atraviesa la región fronteriza, en medio de una creciente complejidad en su dinámica durante los últimos meses. El pronunciamiento señala que factores como el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando y otras actividades ilícitas han incrementado los niveles de inseguridad.
Frontera norte cerrada y sin actividad comercial
A esta situación se suma la crisis arancelaria entre ambos países, que ha impactado de forma directa el flujo comercial. El tránsito de carga por el Puente Internacional de Rumichaca, principal conexión terrestre entre Ecuador y Colombia, se ha reducido de manera significativa, afectando a comerciantes, transportistas y trabajadores vinculados a esta actividad.
Desde el 7 hasta el miércoles 18 de marzo, el paso vehicular en esta frontera permaneció suspendido durante once días. La vía fue bloqueada con dos contenedores en el lado colombiano, en Ipiales, como medida de protesta ante la escalada de aranceles entre ambos países. Ernesto Mena, miembro de la Asociación Colombiana de Camioneros dijo que el cierre ha generado pérdidas diarias estimadas en 5,2 millones de dólares.
